Phoenix Suns: Cuando tanquear no es una opción

Phoenix Suns: Cuando tanquear no es una opción

Cuando días antes de empezar la temporada Phoenix traspasaba a Marcin Gortat, su pívot titular a Washington, no hacía sino refirmar la opinión que muchos analistas tenían, Phoenix iba a tankear esta temporada. Iba a ser, junto a posiblemente Utah, uno de los peores del Oeste con el fin de obtener un buen puesto de cara al Draft 2014. Y es que no solo habían traspasado a uno de sus jugadores más importantes, sino que lo que recibían a cambio era un Emeka Okafor que no iba a jugar en toda la temporada. Phoenix quedaba como el equipo número 28 a la hora de pagar salarios, solo por delante de Milwaukee y Philadelphia.

Los otros movimientos de la franquicia en verano no eran muy halagüeños en cuanto al futuro inmediato. En el draft seleccionaron al biñoso Alex Len, center ucranio, que además se perdió buena parte del principio temporada. Además, habían realizado dos traspasos anteriores. Luis Scola marchaba a Indiana a cambio de Gerald Green, que apenas había tenido minutos el año anterior, y un prácticamente inédito Miles Plumlee. Por otro lado, Jared Dudley hacía las maletas a Clippers y llegaba Eric Bledsoe, un jugador apetecible, pero que se dudaba cual iba a ser su compenetración con Goran Dragic. En la operación salida, además, habían entrado dos de las apuestas del año anterior, Wesley Johnson y Michael Beasley, que habían resultado sendos fiascos. A todo esto había que sumarle que uno de sus titulares, Channing Frye, reaparecía tras un año en blanco por problemas cardiacos.

Sin embargo, ¿Cómo Phoenix ha llegado a la recta final de la temporada regular como candidato a meterse en playoffs? Todo un rompecabezas que vamos a intentar descifrar con unas cuantas claves:

El factor Hornacek. Tras una temporada decepcionante con solo 25 victorias, y que significó que Alvin Gentry fuese despedido a mitad de temporada, siendo sustituido por Lindsay Hunter, Jeff Hornacek llegaba al banquillo de los de Arizona. El “granjero”, como le llamaba Andrés Montes, había sido uno de los mejores tiradores de la NBA en la década de los 90, y llegó a jugar tres finales, una con Phoenix precisamente, y las otras dos con los Jazz de Stockton y Malone. Con poca experiencia en los banquillos, Hornacek estaba ante una buena oportunidad para meter la cabeza en la NBA con un equipo con pocas exigencias. Ha convertido a Phoenix en un equipo que, ante todo, juego sencillo. Conoce sus virtudes y trata de potenciarlas al máximo. Tratan de correr cuando pueden y toman decisiones rápidas en ataque, de hecho son de los equipos que menos asistencias dan con 19,3. Por debajo de ellos solo se encuentra Sacramento Kings.

En cuanto al ataque, son el séptimo equipo en anotación con más de 105 puntos por noche, siendo el octavo en tiros de campo y el sexto desde el triple. En la defensa, están en la parte baja con casi 103 puntos por noche, pero aun así su diferencial es positivo. Pese a ello, suben a la parte media de la tabla si miramos el porcentaje de tiros de campo al que dejan a su rival, y sobre todo destaca que son el segundo mejor equipo a la hora de defender su línea de tres, solo superado por Clippers. Números que refrendan el cambio de cara de este equipo durante este año.

Uno de los aspectos donde se nota la mano de Hornacek es en el crecimiento de varios jugadores. Así, estamos viendo como Miles Plumlee se ha convertido en un pívot muy aprovechable tras un año inédito en Indiana. Ha conseguido recuperar la mejor versión de Gerald Green y convertirlo en un posible candidato a mejor sexto hombre. Asimismo, está sacando mucho partido de los Morris, otros que desde el banco están aportando mucho a este equipo. Y por último, destacar el jugo que le está sacando a P.J. Tucker. Un jugador que se ganó el sitio el año pasado en estos Suns gracias a su intensidad y defensa y que está siendo uno de los jugadores intocables para Hornacek. Supone el contrapunto de músculo y defensa que necesita este equipo, pudiendo defender desde bases a ala pívots.

Hornacek ha sorprendido a todos en su primer año como técnico

Si Phoenix finalmente se mete en playoffs creo que podremos asegurar que Jeff Hornacek se llevará el premio de entrenador del año, pues es imposible sacar mucho más jugo a una plantilla como esta, diseñada para perder partidos. Además, pese a que hubo rumores, especialmente centrados en Pau Gasol, el equipo no se ha reforzado, pese a tener el apetecible contrato expiring de Okafor, que podría haber endosado a algún equipo.

Goran Dragic. El esloveno recaló hace dos veranos en Phoenix tras una buena temporada en Houston en el año del lockout. Era su segunda etapa en Arizona, pues había sido suplente de Steve Nash entre 2008 y 2011. Su primera temporada no podemos decir que fuese buena, aunque superó sus promedios del año anterior en Houston. Se fue de 11 puntos a 14 por noche, aunque hay que señalar que en los Rockets solo fue titular en la segunda parte de la temporada, donde sus promedios subieron espectacularmente.

Este año suponía un gran reto para él. Es uno de los jugadores más importantes y encima el gran refuerzo de Suns venía en su misma posición, Eric Bledsoe. De hecho, recientemente ha declarado que llegó a sentir cierto miedo por la llegada del ex de los Clippers. Llegaba tras haber realizado un buen Eurobasket, celebrado en su país, aunque solo puedo liderar a los anfitriones a los cuartos de final. Su buen momento ha continuado durante esta temporada, donde está promediando más de 20 puntos y casi 6 asistencias por partido con un meritorio 42% acierto en triples. Su importancia se dejó notar aún más cuando la baja de Bledsoe castigó al equipo. Y aunque no fue elegido para jugar el All Star, su temporada sin duda lo hubiese merecido. Está con una confianza increíble y eso se nota en que está tirando como nunca, ha subido 10 puntos su porcentaje en el triple por ejemplo. Esa confianza también se nota en otra de sus especialidades, las entradas a canasta. Hornacek le ha dado las llaves del equipo y Dragic se siente cómodo, jugando a la carrera, donde él es uno de los mejores de la liga.

El banquillo. Aunque ya hemos hablado anteriormente, debemos remarcar la aportación del banquillo de Phoenix, en especial tres hombres: Gerald Green y los hermanos Morris. Gerald Green parecía recuperado para la NBA tras una buena campaña en Nets, pero el año pasado en Indiana apenas tuvo oportunidad. A pesar de que ha jugado buena parte de la temporada de titular por la baja de Bledsoe, Hornacek ha preferido mantenerlo en la segunda unidad tras la recuperación del base. Por su parte, los Morris han empezado a funcionar una vez se juntaron a mediados de la pasada temporada, recordando sus años universitarios en que eran estrellas de los Jayhawks de Kansas.

Los tres están en la temporada de mayor producción ofensiva. Son tres jugadores que abren mucho la cancha y permiten pasillos interiores para que los aprovechen los bases. Además, el equipo está aprovechando esa conexión natural que tienen los dos hermanos Morris.

En definitiva, hemos querido extraer unas pequeñas claves que nos expliquen este año tan excepcional de Suns. Como un cuento destinado a un final triste nos ha traído la mayor sorpresa de la NBA en unos años. Unos Phoenix Suns que han pasado de ser uno de los candidatos a tankear, a ser uno de los equipos más atractivos de ver y que tienen serias opciones de jugar la postemporada. Sin duda lo merecen.

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